lunes, 8 de agosto de 2016

El ARRUÍ, ¿QUIEN ESTÁ DETRÁS DE SU EXTERMINIO?

¿QUIÉN MOVIÓ LOS HILOS?

El arruí, ¿quién está detrás  de su exterminio?
Cómo en tantas otras cosas de la vida, solo el paso del tiempo nos ofrecerá la respuesta. Son muchas las preguntas que nos hacemos desde ADHIF. Uno de los pocos grupos que llevamos años defendiendo a los herbívoros en general y de manera muy particular al arruí en la Comunidad Valenciana. Especie denostada por muchos, pero siempre dominando, a falta de sentido común y argumentos sólidos veraces y razonados,  la razón de la fuerza  en lugar de la fuerza de la razón.
Si  José Antonio Valverde levantara la cabeza y conociera  el tratamiento otorgado a sus recomendados, como la especie idónea para cubrir un nicho ecológico vacío en el levante  español, estamos seguros que no avalaría semejante disparate,  como lo hacen algunos de sus discípulos.  Aquellos  desconocidos animales llegaron en cajones de madera procedentes de Fráncfort y de Casa Blanca y ahora les espera un contenedor de reciclaje.
Hasta aquí hemos llegado con una gestión cinegética cuando menos mejorable, acertada para unos pocos y para muchos nefasta.  Y lo que nos queda, conociendo ya como se las gastan los que dirigen el medio ambiente,  podemos asegurar que será igual o peor. Aunque el final será siempre más de lo mismo, favorecer únicamente a unos pocos, perjudicando al resto.
Nos podemos preguntar si las subvenciones no hubieran arruinado, con sus políticas intencionadas al minifundio y, a estás altura se conservaran las viejas costumbres de vivir en el campo y del campo. Es decir, trabajar la tierra,  sacar algo de beneficio de forma sostenible en aquellas pequeñas propiedades  aisladas o en la alta montaña.  Si se hubiera protegido adecuadamente el minifundio, también se habrían  conservado muchas tradiciones que hoy ya solo vemos en  los museos  etnográficos. Tendríamos pastoreo extensivo, menos superficie forestal y menos incendios.  Ahora lo próximo es certificar la defunción, del último hombre del campo, su desaparición total y sus costumbres. Todo subvencionado claro está, como casi todo lo que venimos haciendo en las últimas décadas. 
Primero empezaron concediendo subvenciones por ha, o por cabeza de ganado, menudo chollo. En aquellos lugares peor comunicados, alejados de las grandes poblaciones, una pequeña ayuda sin contrapartidas era algo inimaginable. Es esas zonas siempre fue difícil sacar adelante las cosechas. La mecanización llegó tarde y es de difícil aplicación,   la climatología y la orografía, los pequeños enclaves no permiten grandes producciones,  luego una pequeña ayuda venía muy bien.
Pero, sin darse cuenta, como quien se va quedando dormido, los precios de lo que se vendía bajaban y los precios de lo que se compraba subían. En pocas décadas, el programa, en teoría para ayudar al mundo rural, evitar la despoblación, conservar la biodiversidad, hacer un uso sostenible del medio ambiente, mantener las escuelas en los pequeños pueblos…  Programas, cargados de millones, (a juzgar por nuestros Ministros de Agricultura que cada año volvían de la UE con más millones), han ido dando como resultado el abandono del campo hasta límites inimaginables.  Cada año, más millones a repartir entre menos agricultores.  Miles de pequeños agricultores y ganaderos han tenido que abandonar sus haciendas. Las subvenciones por unidad, han sido funestas, el grande se come al pequeño. Cada año hacía falta tener más superficie, más unidades de ganado. Estos, al no poder seguir ese ritmo han tenido que cerrar miles y miles de pequeños agricultores. El final del minifundio y el final de los productos naturales que se producían, el final de los pequeños pueblos, sus  caseríos y aldeas.
Algo diferente hubiera sucedido si las subvenciones agrarias  de la UE, del Ministerio y de las CCAA,  NO fueran directamente proporcionales, es decir, a  mayor número de unidades subvencionables menor cantidad por unidad, y a menor número de unidades a subvencionar, mayor cantidad por unidad. Algo del todo lógico y comprensible, ya que no se puede mecanizar lo mismo, los costes son  diferentes,  las distancias etc.  El mismo dinero pero repartido de otra manera. Esta es la clave y aquí estaba la salvación del minifundio. -Ahora ya es tarde. Muchas de esas superficies agrícolas ya son terreno forestal. El  manejo de aquellas pequeñas hacienda ha desaparecido. Ya no hay remedio. Lo planearon y les salió redondo.
Al principio, los agricultores en un intento por sobrevivir, aumentaron las unidades (número de has o de cabezas de ganado) para obtener más ayudas, incorporando lo que otros iban dejando. En esta primera criba cayeron la mitad y  los que quedaron aguantaron unos pocos años, pero pronto se dieron cuenta que los precios/unidad de lo que compraban, seguían subiendo, los protocolos a cumplir eran cada vez más exigentes y lo que vendían seguía bajando. Hasta que la situación en muchos zonas se hizo insostenible y fueron abandonando todos.
Pero en el levante español les salió un competidor y  había que eliminarlo.  Este fue nuestro amigo el arruí. Adaptado perfectamente a nuestro clima, resistente incluso a las extremas sequías. Sin depender de las subvenciones y sin ayuda de nadie, se hizo fuerte, colonizó algunos territorios y empezó a ser rentable. Requisitos NO compatibles con el abandono del mundo rural perfectamente planificado. No solo en las aldeas, caseríos o fincas aisladas de nuestras montañas levantinas, también en muchos pequeños pueblos, ya no hay niños por las calles, han cerrado las escuelas, la tienda de ultramarinos, el consultorio del médico y ya no llega ni el cartero. “Gracias por su política de ayudas al mundo rural”.
En estas zonas quedan pocos recursos que puedan detener la despoblación. El cinegético  es uno  de ellos, y el arruí es parte fundamental  a pesar de la pésima gestión cinegética, en un recurso, turístico y cinegético que ayuda a la subsistencia de algunas zonas. Al mismo tiempo está contribuyendo a la biodiversidad, pero por algún motivo desconocido, se vuelve a usar la razón de la fuerza y en contra de  y se vuelve a impedir que el arruí continúe ocupando el nicho ecológico vacío  que han dejado los herbívoros salvajes y la ganadería intensiva  en nuestros montes.
Para llega a este punto, todos los actores implicados, han ido siguiendo los guiones marcados para representar la obra a la perfección sin que se notara mucho.
Primero había que hacer uso del CSIC para darle mala publicidad a este inocente animal.  Así llegaron los primeros estudios que intentaban demostrar su carácter exótico invasor,  competidor de nuestra cabra hispánica, devorador de  miles de endemismos…. Como si en estas mismas sierras, cuando el hombre tenía ovejas, cabras  o vacas, éstas no hubieran tenido exactamente el mismo comportamiento. Pero si lo dice el CSIC, lo publica la prensa,  lo avalan algunos grupos ecologistas, “aunque la mayoría subvencionados”, y todos siguiendo el camino marcado, la gran mentira se convierte en verdad. 
Para llevar a cabo  este plan contra el inocente arruí,  también se apoyaron en los falsos daños a la escasa  agricultura que a malas penas sobrevive.  ¡ Otro grave error!. Los daños a la agricultura son los precios y las subvenciones que ya hemos detallado. Pero fue la excusa  perfecta para permitir, sin ningún control, permisos de caza ilimitados  para deteriorar la especie en libertad, culparla de los daños del jabalí, conejo.. y de paso, para que no se notara  demasiado, favorecer a los amigos. ¡Cuánto inocente!  dicho sea con todos nuestros respetos a los no culpables.  Porque no podemos llamar cazadores a quienes se han prestado a la desventurada gestión del arruí  en  estos años, sabiendo que el negocio estaba y aún está, en los grandes vallados cinegéticos repartidos por varias provincias españolas.  ¡Qué vergüenza, cuánta mentira contada!.

También era necesaria la colaboración de las organizaciones de cazadores. Sus responsables miraron para otro lado durante muchos años.  Jamás se supo nada de ellos, incluso cuando fueron invitados por ADHIF, en todos estos años ellos estaban en otra onda, especialmente los más las Federación Valenciana y Murciana. Ahora,  sorprendidos por la Sentencia del TS organizaron una manifestación en Madrid, con tan buena fortuna que coincidió con muchas otras y no se hizo eco ni la prensa y menos un  Gobierno en funciones. Por supuesto que nuestra Ministra ni se inmutó, demasiado saben todos que esto está bien atado y la representación dela obra estaba embriagando al público.
Pero por si algo fallaba, siempre nos quedaba el BOE.   Con estas coartadas perfectamente planificadas el Boletín Oficial publicaba el RD  Ley  1628, de 11 de noviembre de 2011. Bien es cierto que en algunas CCAA como la Valenciana, se adelantaron dos años y ya era exótico invasor desde 2009 con su Decreto 213/2009, y sin aportar estudios concluyentes,  ni documentos de ningún tipo.  Algo sorprendente, el ministerio se dejó adelantar y no dijo nada, “formaría parte del plan”.
Por si quedaban dudas se derogó el anterior RD Ley de 2011 y se publicó otro, el RD Ley  630/2013 de 3 de agosto. Con este ya quedó todo claro, los jueces ya podían dictar sentencia. Y esto es lo que acaba de ocurrir con la reciente sentencia del TS.
De nada sirvieron las cartas  enviadas  desde ADHIF, al ministerio y a las CC.AA desde el año  2010,  los recursos a los tribunales,  los artículos publicados en las revistas especializadas de caza, ni las  denuncias publicadas  en los periódicos. El destino estaba escrito, era exótico-invasor,  aunque no cumple ni uno solo de los requisitos para serlo. Algunas respuestas del Ministerio en el año 2012,  a nuestros primeros recursos fueron tan fundamentadas como qué,  (esta especie pisa y compacta la tierra, y  perjudicaba a endemismo) algunos de los citados  en sus respuestas no se encuentran en el levante español. “Como si el resto de seres vivos volaran”. Firmado todo esto por nuestro Ministerio de Agricultura en varias ocasiones.  Luego llegaron los Recursos, el primero el 239/ 2014, y  las sentencias que, aun reconociendo que no había base legal para declararlo invasor, no podían sentenciar a nuestro favor, al no pedirlo entidades con suficiente respaldo social y científico. Sentencia  nº 714 del TSJM del 30/12/2014., de la Audiencia de Madrid y por la que  ADHIF  como demandante contra nuestro, Superpoderoso  Ministerio, no fuimos condenados ni a costas. Si alguien tiene interés en toda esta documentación la tenemos a su disposición.
De las CC.AA podemos decir que ni se molestaron en contestar, a nuestros Recursos de Alzada, y cuando lo hicieron sus respuestas fueron menos fundamentadas que las del ministerio.
Tanto el Ministerio, como las CC.AA siempre se basaron en  el estudio de Jorge Cassinello del 2007, miembro del CSIS, Acevedo y otros, junto a  los informes del Consejo Nacional de la Biodiversidad. Informes que no hemos visto y que no aparecieron en el juicio que se celebró en la Audiencia de Madrid en el año 2014, Sentencia  nº 714 del TSJM del 30/12/2014 ya citada.
Ahora, aunque tarde, se reconoce el error. Nuestro  amigo Jorge Cassinello y otros, afirman que NO es invasor, cuándo se pasaron muchos años diciendo lo contrario. Ya se lo hemos agradecido de corazón, pero siempre nos quedará la duda, si cuando defendían otras posturas era a sabiendas o no.
En estos aciagos años, uno de los pocos que se atrevió a publicar algo positivo del arruí fue el autor del libro Amenaza u Oportunidad.  Catedrático D. Alfonso San Miguel.
El arruí no reúne si uno solo de los requisitos para ser declarado exótico-invasor, reciente demostrado, como también su  carácter pastador y poco ramonedador.
·     No desplaza a la cabra montés, recientemente demostrado por los estudios de Sergio Eguía.
·     No contamina ni trasmite enfermedades, en 40 años no ha trasmitido ninguna enfermedad. Y sus episodios de sarna, siempre fueron a través de otros.
·     No se hibrida, no han sido capaces de lograrlo ni en laboratorio en esto 40 años.
·     No afecta negativamente a las economías locales. Al contrario, son muchos sus beneficios, como recurso cinegético, turístico y gastronómico.
·     Está declarado como especie protegida por la UICN, en la categoría de vulnerable página 24. También fue ignorado esa catalogación internacional. Y su tendencia según la propia UICN, es de una disminución del 10% cada año, hasta situarse en peligro de extinción en pocos años.
El único organismo que no entró del todo en el juego,  manteniéndolo como una especie vulnerable, la UICN, pero eso no tuvo repercusión.  Aquí se siguió el guión establecido para acabar con el arruí en libertad.  Pero de los vallados cinegéticos nadie dice nada. “Y que quede constancia que no tenemos nada en contra”.  Pero ntendemos que la Ley debe afectarles, en cuanto a su deber de pronta erradicación, prohibición de comercialización etc.
Los grupos ecologistas tampoco les importa que se cumpla la sentencia en los vallados, no vemos manifestaciones a las puertas de las grandes fincas. Tampoco vemos que se tenga interés en erradicar todas las especies exóticas invasoras y les podemos asegurar  que hay unas cuantas en la misma lista que el arruí.  A  juzgar por los movimientos de las AA.PP, del resto de las especies exóticas invasoras del catálogo no se dice nada. Hasta el momento solo se pide a los cotos que  erradiquen el arruí, por todos los medios a su alcance, (batidas esperas recechos ..) ¿Por qué no se remiten cartas a los propietarios que tienen  plantas declaradas en el mismo R D Ley como exóticas invasoras, pidiéndoles que las erradiquen con la misma premura.
Ahora solo queda conformarse con el recuerdo y confiar en que siempre quedará alguna  finca o algún  pequeño pueblo que  por una vez, no haga ni puñetero caso a los dictámenes de los políticos y sus acólitos, negándose al exterminio. Ya conocen el resultado de las anteriores promesas.  Ruina y abandono de sus propias tierras casas y pueblos, éxodo a la capital, perdida de muchos valores….
Ahora las universidades y los científicos…  se afanan en recuperar semillas de lo poco que pueda quedar, en inventariar materiales de  usos y costumbre. Sabiendo que, dentro de muy poco  tiempo cerraran  hasta los pequeños museos etnográficos de todos los pequeños pueblos y se habrá cerrado el circulo.
Confiemos en que los culpables, que son muchos, algún día no muy lejano, rectifiquen y aunque sea en cajones de madera, vuelvan a traerlo otra vez y les permitan colonizar de nuevo el levante español.
Miles de millones que tendría que repartirse entre miles de pequeños agricultores, se reparen entre las grandes fincas.  Si alguien tiene curiosidad que consulte la página  http://www.fega.es/PwfGcp/es/accesos_directos/consulta_de_beneficiarios_de_ayudas_de_la_pac/consulta_de_beneficiarios_2015_presenta.jsp/FgpFormularioConsultasBenedel ministerio  y podrán consultar  las cantidades que se reciben en todas las grandes fincas de España. Esa es la causa de la despoblación y  abandono de las pequeñas explotaciones agropecuarias  de montaña. Y en paralelo, aumento de la superficie forestal, abandono de los montes y aumento del  número de incendios forestales. El coste total, en millones de euros y calidad de vida, --incalculable.
 Y el arruí  cometió el error de adaptarse al hueco que le hemos dejado, además, colaboró en la biodiversidad, dio beneficios y no hizo ningún mal. “Imperdonable”, esto no se puede admitir. Un arruí no puede  ir en contra de la desaparición planificada  del mundo rural,  desde hace muchos años.  Ahora, amigos, en el mejor de los casos para cazar o fotografiar un arruí, -- pasar antes por caja, y si lo exterminan en los vallados, cruzar el charco y a Texas. 
Quién mueve los hilos para tanto despropósito. Realmente han calculado el coste de la operación.  ¿Los cazadores están resignados?, ¿cómo puede ser que no se rebelen contra esto?. “Despierten”, aún estamos a tiempo. Se nieguen a participar en  esta jugada, perfectamente calculada. Se pregunten, ¿por qué no exterminan el resto de especies exóticas invasoras, infinitamente más perjudiciales que el arruí? Reflexionen no hagan el juego a los que planificaron todo esto. Si hay que cumplir la Ley, empecemos por el principio, para llegar al extermino del arruí falta un rato.
Ahora nos llega la lista de especies exóticas invasoras preocupantes, publicada  en el Diario oficial de la UE el día 14 de julio, en ella no se encuentra el arruí. Mira por donde, ya no es tan invasor.
 REGLAMENTO DE EJECUCIÓN (UE) 2016/1141 DE LA COMISIÓN de 13 de julio de 2016 por el que se adopta una lista de especies exóticas invasoras preocupantes para la Unión de conformidad con el Reglamento (UE) n.o 1143/2014 del Parlamento Europeo y del Consejo  Hecho en Bruselas, el 13 de julio de 2016. Por la Comisión El Presidente Jean-Claude JUNCKER
Esperamos que sean diligentes y prestos a sus obligaciones con la Unión Europea y empiecen a rectificar. Mientras que el próximo Gobierno no resuelva la modificación de la norma y sobre lo publicado en el Diario Oficial de la UE, desde ADHIF, pedimos a todos los cazadores, que nadie mate un arruí. Su exterminio, es acabar con lo poco rentable que les queda a  muchas fincas cotos y pequeños pueblos.
ADHIF. agosto de 2016


sábado, 2 de abril de 2016